martes, 16 de febrero de 2010

Arolo Tifar. Capítulo III.

La energía tiene casi las mismas cualidades que el agua. Para llevar agua desde un lugar a otro, precisamos de un conducto de agua. Lo mismo ocurre con las corrientes de energía por muy sutiles que éstas lleguen a ser. Para que nuestra energía pueda fluir, la naturaleza ha desarrollado un sistema muy especial. Cuando una corriente energética fluye, ésta toma consciencia por medio de una segunda corriente energética que fluye en dirección opuesta a la primera. Ambas corrientes se atraen recíprocamente y se dan la cohesión necesaria para no deshacerse. Por así decirlo tenemos una corriente de energía interna y otra externa, un plano interior y otro plano exterior.

Si a causa de una enfermedad se origina una perturbación en el plano interior, después de un tiempo, esta perturbación acabará teniendo repercusiones en el plano exterior. De esta forma se origina un plano problemático, cuya desarmonía se hará visible por medio de los síntomas de la enfermedad.

En Arolo Tifar observamos al ser humano siempre en su totalidad y nunca en los diferentes síntomas de su enfermedad. Esto nos lleva a diferenciar lo que es un síntoma, el cual la persona afectada puede darle una gran importancia, de lo que es la causa raíz que es lo que hace que ese síntoma aflore a la superficie.
Cap. II           Cap. IV

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