jueves, 20 de mayo de 2010

Reiki con minerales. Segunda parte

Comenzando con el chacra raíz o primer chacra, tenemos que se asocia con el color rojo. El rojo simboliza la sangre y también el fuego, la energía que nos enraíza en la tierra y a nuestros ancestros. Moviliza la energía más física de nuestro organismo, la sangre. Minerales que vayan bien en este sentido: el rubí, color rojo intenso que apenas si deja pasar la luz.

Podemos pensar que puede resultar un poco caro tratar a una persona con rubís, pero por suerte no es necesario que estos rubís sean puros, con lo cual pierden gran parte del valor que tienen en las joyerías.
Es una piedra que va muy bien para todo tipo de problemas ginecológicos en la mujer, pues tiene la propiedad de regular el aparato genital femenino. Tampoco va mal, aunque no sea tan efectivo, con problemas físicos que provoquen dolor.
Nos abstendremos de utilizarlos en patologías como el cáncer y en traumatismos que hayan sido muy recientes (esguinces, rotura de huesos y/o articulaciones). En procesos de recuperación de estas patologías osteo-articulares sí que es interesante su aplicación.

Otras piedras interesantes, aunque menos poderosas, son el jade y el jaspe rojo, gemas que aunque no posean el poder del rubí sí que influyen en el buen funcionamiento del primer centro energético.
1ª parte           3ª parte

jueves, 13 de mayo de 2010

Una mujer

Una mujer, cuando más sufre es cuando toma consciencia del daño que se ha causado a sí misma. Cuando ha relegado, abandonado, dejado y olvidado su Esencia creyendo que así, hacía algo bueno para los demás.

Una mujer da vida y puede quitársela para sí, por dar a otros. Dar, dar, dar. Es dar la expresión suprema de la mujer. Las mujeres conocen el secreto de que al dar es cuando se recibe, pero luego se olvidan de recibir y así eternamente darán y darán para poder satisfacerse. Se infla su Ego de dadora y se olvidan de recibir con humildad y alegría de la vida.

Cuando una mujer se atreve a avanzar y quemar las naves, puede atravesar las brasas, el miedo y los infiernos más oscuros y tenebrosos.
Solo una mujer que ha renunciado a lo viejo comprende la naturaleza femenina del pasado y se une a una fuerza inconmensurable que le da el poder y la raza de la energía de la Madre, de la Diosa y de la Bárbara.

Una mujer en estado puro es una mujer libre en su pensamiento, libre en el centro de su mente, libre y abierta en el corazón para amar sabiendo y reconociendo lo recibido, bendiciendo lo dado y sin remiendos en el alma ni quejidos falsos.

Karma Dechen

por Yolanda Ruiz Vela, Centro de actividades psicológicas SER humano