jueves, 13 de mayo de 2010

Una mujer

Una mujer, cuando más sufre es cuando toma consciencia del daño que se ha causado a sí misma. Cuando ha relegado, abandonado, dejado y olvidado su Esencia creyendo que así, hacía algo bueno para los demás.

Una mujer da vida y puede quitársela para sí, por dar a otros. Dar, dar, dar. Es dar la expresión suprema de la mujer. Las mujeres conocen el secreto de que al dar es cuando se recibe, pero luego se olvidan de recibir y así eternamente darán y darán para poder satisfacerse. Se infla su Ego de dadora y se olvidan de recibir con humildad y alegría de la vida.

Cuando una mujer se atreve a avanzar y quemar las naves, puede atravesar las brasas, el miedo y los infiernos más oscuros y tenebrosos.
Solo una mujer que ha renunciado a lo viejo comprende la naturaleza femenina del pasado y se une a una fuerza inconmensurable que le da el poder y la raza de la energía de la Madre, de la Diosa y de la Bárbara.

Una mujer en estado puro es una mujer libre en su pensamiento, libre en el centro de su mente, libre y abierta en el corazón para amar sabiendo y reconociendo lo recibido, bendiciendo lo dado y sin remiendos en el alma ni quejidos falsos.

Karma Dechen

por Yolanda Ruiz Vela, Centro de actividades psicológicas SER humano

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