lunes, 6 de junio de 2011

2012. Capítulo III.

En los dos artículos anteriores he intentado describir, bajo mi modo de ver, la situación en la que está inmersa el ser humano y el hogar en que todos habitamos, La Madre Tierra. Ante esta situación cabe preguntarse si estos hechos y situaciones pueden alargarse infinitamente en el tiempo sin que ocurra nada.

¿Hasta cuándo la Madre que nos alberga (nuestro planeta) podrá darnos alimento y cobijo? ¿Os imagináis que todos los habitantes del planeta vivieran como lo hacemos en nuestra cultura occidental? ¿Cuál sería la cantidad de recursos que serían necesarios?

Algo impensable. En los países que actualmente están emergiendo con fuerza en la escena económica, China y La India, vemos como sólo una pequeña élite vive a cuerpo de rey mientras que millones de sus conciudadanos son utilizados, simplemente para mantener esta economía. ¿Seguirán así, o se revelarán?

Si le damos más transcendencia a estos hechos: ¿interiormente sentimos que esto es justo? ¿espiritualmente es coherente? Yo siento que no. Bajo mi punto de vista es completamente incoherente, malicioso y rematadamente egoísta.
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