miércoles, 25 de julio de 2012

La energía lo es todo. Capítulo IV. La energía de las personas.

Cuando conocemos a otra persona se produce un intercambio energético. Generalmente nuestro campo energético enseguida detecta si el campo energético de la otra persona es afín al nuestro o no lo es. De ahí vienen frases populares como: “fulanito me da buena energía”, “menganita desprende mala energía”…

En un acto social, si la energía de la persona no nos gusta simplemente la daremos de lado y será suficiente para que no nos perjudique. Pero podemos tener el problema de tener que coexistir con una persona cuya energía no nos es afín. Por ejemplo, puede que en nuestra actividad laboral nuestro compañero de al lado o nuestro jefe tengan una energía muy dispar a la nuestra, y en consecuencia esto consuma nuestra propia energía.
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