jueves, 28 de noviembre de 2013

La Tierra. La energía de la montaña. Capítulo VI.

Hace ya algunos años me preguntaba cuál era el motivo por el que alpinistas y montañeros se empecinaban una y otra vez en subir a las cumbres más altas del planeta, en unas condiciones muy duras arriesgando su vida, y en algunas ocasiones perdiéndola.

Con el acercamiento que tuve a las montañas, especialmente al Pirineo Aragonés, por cercanía, me fui dando cuenta de la energía que poseían y del magnetismo que despertaban. Así que no me extraña que los alpinistas vuelvan una y otra vez a intentar ollar las cumbres más altas del planeta.

La montaña ofrece una energía pura y en ella el ser humano encuentra una parte de sí mismo que parece que nos haya sido extirpada hace demasiado tiempo. Un vínculo con la madre Tierra que es difícil de explicar y donde las palabras se quedan cortas dando paso a la energía que se despierta de unidad con lo nuestro, Gea, nuestra madre.

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