martes, 22 de abril de 2014

La energía de los árboles. El laurel. Capítulo V.

Árbol consagrado por las tradiciones antiguas a la gloria y la victoria. En tiempos anteriores era habitual encontrarse con bosques de estos árboles, ahora podemos encontrar ejemplares aislados.

Para los romanos era el emblema del triunfo y la gloria, la inmortalidad que otorga la victoria; el triunfo interior sobre los propios demonios. Con sus ramas se coronaba a poetas, atletas, héroes, militares victoriosos y emperadores.

En la antigua Grecia estaba consagrado al Dios Apolo y consideraban que tenía el don de la inspiración y de la profecía.

El laurel también está estrechamente ligado a la fortuna. Desde tiempos antiguos se plantaba al lado de las casas para que trajera prosperidad a sus inquilinos. Aún hoy en día en el País Vasco cuando cae la desgracia sobre una familia se suele decir “esta casa está sin laurel”.

Favorece la concentración y es un buen estimulante mental.
Cap. IV         Cap. VI

viernes, 11 de abril de 2014

La energía de los árboles. El ciprés. Capítulo IV.

Según la sabiduría popular, el número de cipreses plantados en la entrada de una casa indica el grado de hospitalidad de un hogar: un único ciprés indicaría que solo se da cobijo, dos que también se ofrece lumbre… El máximo de hospitalidad serían cinco cipreses.

En nuestra cultura este árbol está muy asociado a la muerte, pues es muy común verlo en las entradas y en el interior de los cementerios. Esta información se la debemos a los romanos, para quienes este árbol estaba consagrado a Plutón, Dios de la Muerte. Por ello se llevan plantando cipreses en los cementerios más de dos mil años.

Desafiando a la muerte, la madera de este árbol es incorruptible y muy aromática. Si nos acercamos a este árbol nos ayudará a eliminar los sentimientos y emociones de rabia, dolor y odios, y nos proporcionará fuerza de voluntad y optimismo con su clara energía ascendente.
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