sábado, 16 de enero de 2016

La meditación, contacto interior. Capítulo II.

Como vimos en el artículo anterior, el exceso de información que nos viene del exterior consigue que perdamos de vista lo que ocurre en nuestro interior, o dicho de otra manera, que tengamos una desconexión interior.

Así pues no es de extrañar que una vez nos hemos desconectado empiecen a aparecer enfermedades que aparecen de forma sorpresiva, sin saber muy bien por qué. Nuestro sistema energético siempre nos avisa antes de que aparezca una enfermedad grave, otra cosa es que estemos prestándole atención, que generalmente no lo hacemos. Nos preocupa más que lo que hace el vecino o el famosillo de turno que lo que está ocurriendo en nuestro propio organismo. Pero repito, si nos fijáramos un poco más dentro de nosotros nos evitaríamos muchas enfermedades y mucho sufrimiento.

Hay que destacar también la influencia que tiene la sociedad occidental en nosotros. Las personas tienden a buscar el efecto aspirina (o ibuprofeno), la ley del mínimo esfuerzo. Por ello la medicina alopática occidental tiene tantos adeptos, me atrevería a decir que es la nueva religión. Me doy cuenta de ello cuando vienen personas a mi consulta enfadadas porque su médico no ha sabido dar con el medicamento adecuado para su dolencia, veo claramente la desconexión interior que sufren estas personas.

 Para empezar a conectarnos, bajo mi punto de vista, la herramienta más accesible que poseemos es la meditación.

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