viernes, 13 de mayo de 2016

Terapia energética en Zaragoza. Capítulo I.

La Energía del ser humano, esa gran desconocida ¿o quizás no tanto?

En la sociedad actual vivimos idiotizados por los avances tecnológicos y atados a un consumo que amenaza con consumirnos, hablar de la Energía que constituye el ser humano parece ridículo. Hemos cambiado los conocimientos ancestrales de hace milenios por máquinas artificiales y gran cantidad de objetos, que en su mayoría no sirven para nada, pero en los que nos gastamos alegremente el dinero.

Las nuevas religiones son la medicina alopática científica, si no se puede ver, medir o pesar no existe. Por suerte para nosotros, el homo sapiens, la Energía escapa a esas mediciones en parte. Si no, habrían conseguido que todos tuviéramos un pensamiento único y yo no podría escribir este post.

La otra diosa que veneramos es la tecnología, muy unida a su hermana “sociedad de consumo”. Con ellas compramos un móvil o un ordenador portátil, y como por arte de magia a los cinco días se ha quedado obsoleto, con lo cual nos vemos obligados a comprar otro nuevo para poder disfrutar de las prestaciones y ayudas sin las cuales no podríamos sobrevivir que nos brindan las diosas tecnología y “sociedad de consumo”.

Evidentemente no voy a descubrir nada nuevo si digo que el ser humano es Energía y que sin esa Energía no existiría. Esto ya lo sabían un gran número de civilizaciones antes que la nuestra: la civilización egipcia, los celtas y sus hermanos nórdicos, las civilizaciones precolombinas de América, las tradiciones orientales, tibetana y ayurvédica sobre todo, la civilización griega antigua, la aborigen australiana, y un largo etcétera.

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